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Mostrando entradas de agosto, 2020

Psiquiatría, que te jodas.

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El tenedor asesino perseguía a las escurridizas uvas verdes y mojadas, tratando inútilmente de pincharlas una y otra vez, extendiendo aquel ritual más allá de lo soportable. "¿por qué cresta no las toma con la mano? por favor, agarra la maldita uva y cómetela de una vez!", pensaba mientras lo miraba desde el sillón de enfrente. Pero no podía decírselo,  claro, él era el doctor y yo la loca y sólo podía estar ahí, exhasperándome en silencio mientras respondía sus preguntas automáticamente. Era el tercer o cuarto psiquiatra que veía durante esos meses. Según decían, era el mejor de la ciudad y puede que sea cierto, pero para mí perdió todo crédito cuando, gracias a mis padres, se ganó 60 lucas durante lo que parecía ser su hora de colación. Unos 8 meses antes, el 2011, había visto al primero de aquellos doctores. Terminé en su consulta luego de dos semanas de haber faltado a clases, haber dejado pruebas en blanco, salir de la sala y el edificio de la universidad abruptamente y ...

Goodbye baby, goodbye.

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 ¿Volvamos a casa? Mis ojos se abrieron como platos mientras miraban a mi madre, sentada al otro lado de la mesa del desayuno...  ¿en serio? ¿en serio podemos volver? y en cuanto afirmé con la cabeza, corrimos a armar rápidamente nuestros bolsos, como si nos hubieran dado permiso para abrir los regalos de navidad. Suficiente dosis de Osorno para mí. Era a finales de junio, un oscuro y congelado junio del sur. Había llegado a la ciudad en marzo, pero mi madre llevaba unos meses ya establecida junto a Roland, mi padrastro.  Esta vez no llegué a la casa de la Rosita; no había salones misteriosos ni escaleras enceradas ni patios con montañas y duendes. Esta vez había un departamento enorme en el centro de la ciudad, moderno y luminoso, con pasillos llenos de closets y dormitorio con baño para la empleada, junto a la cocina. Había un comedor macizo con cubierta de vidrio, conserje y un dormitorio para mí cuya vista daba hacia los cerros y el cielo abierto.  Tenía yo 13 añ...